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La mecánica y el propósito del ascensor espacial orbital

Más de dos siglos y medio antes de la guerra con los Covenant, la humanidad comenzó a construir el primer ascensor espacial orbital de la Tierra, en la ciudad costera de Nueva Mombasa. Era el primero de seis de estos ascensores, que se diseminarían por toda la superficie del planeta. Con el tiempo, el ascensor espacial orbital se convirtió en un medio de transporte común y asequible, que le permitía a la UNSC y a las entidades corporativas privadas transportar al espacio grandes cantidades de material y personal a precios relativamente bajos.

Denominados comúnmente "correas espaciales", los ascensores espaciales orbitales tienen diferentes tamaños y formas, pero todos están generalmente hechos de la misma materia prima. Unidos como un complejo compuesto de nanofibras entrelazadas, estos ingredientes forman una serie de enormes cuerdas y anillos de varios cientos de metros de ancho. Están adheridos al suelo por medio de un grupo de amarres que son más grandes que la mayoría de los edificios y que mantienen la estructura del ascensor en su lugar mientras la Tierra gira sobre su eje. La cúspide del ascensor, conocida comúnmente como el "orbital" o "terminal", está tensada por la inercia giratoria, lo que hace que se deslice en órbita geosincrónica a miles de kilómetros sobre el planeta .

Mientras que la Tierra tiene 6 ascensores, muchos de los planetas que se encuentran en las Colonias exteriores tienen más, ya que la humanidad depende mucho de la producción y el envío de bienes agrícolas y minerales provenientes de mundos remotos. Antes de la invasión de los Covenant, la colonia agrícola Harvest, por ejemplo, tenía 7 ascensores, mientras que otros mundos ricos en minerales tenían hasta 9. De los seis ascensores de la Tierra, solo cuatro quedaron intactos a fines del 2552 CE. El 20 de octubre de 2552, un incidente conocido como el Evento Slipspace de Nueva Mombasa cercenó el ascensor espacial de la ciudad y diseminó sus restos en toda África oriental. Pasadas tan solo unas semanas, otro evento en La Habana, Cuba, el 3 de noviembre de 2552, destruyó lo que se conocía como el Ascensor orbital centenario.